Nuestro Programa

Presentación

¿Qué es un programa?

La clase trabajadora histórica y actualmente se ha organizado en torno a programas.

En términos generales, un programa se podría definir como la síntesis intelectual de la comprensión de las potencias concretas de la clase trabajadora, lo que integra tanto el análisis de la lucha de clases actual como el desarrollo de las fuerzas productivas que desemboca en la forma particular de capitalismo que tenemos enfrente. 

Un programa desde y para la clase trabajadora no es una simple lista de deseos o una suma de peticiones particulares de sectores sociales exteriores/independientes entre sí, sino la expresión de los sectores más avanzados de la clase (sus partidos y organizaciones políticas) por sentar una herramienta indispensable para ejercer la conducción política de la lucha de masas.

Un programa de la clase trabajadora se distingue cualitativamente de un programa electoral por su naturaleza, sujeto y objetivo final. Las plataformas electorales son por naturaleza, la suma de peticiones concretas de diferentes segmentos al interior de las clases sociales de la sociedad, son, en su mayoría circunstanciales y limitadas a una gestión dentro de los límites del Estado de derecho, no apuntan a un horizonte estratégico que desmantele las bases del modo de producción capitalista ni mucho menos de su lugar de realización, que es el Estado. En cambio, un programa de la clase trabajadora porta un horizonte estratégico (máximo) que organiza racionalmente la acción política en lapsos más largos de tiempo (hasta décadas), en diferentes espacios de organización de la clase trabajadora en y más allá del Estado, apunta causas, propone reivindicaciones mínimas (reformas) y máximas (realizables después de la toma del poder) para superar el modo de producción capitalista, propiciando forzar al capital a realizar su necesidad histórica esencial hacia la propiedad social.

Un programa de la clase trabajadora, es fundamentalmente el organizador colectivo una práctica concreta orientada a la creación de una nueva realidad social. Esto significa que no es meramente teórico, sino que se manifiesta en la acción unificada de la clase trabajadora al ejecutar tareas estratégicas que superan la espontaneidad del momento

Por lo tanto, el programa funciona como una racionalización del movimiento de la lucha de clases, permitiendo que esta organización política pueda dejar la tendencia de quedar “absorbida” por la contingencia y arrastrada a la condición de retaguardia “observadora” de los acontecimientos y tenga la oportunidad de dirigir un proceso de transformación estructural.

¿Cuál es la diferencia entre el programa mínimo y el programa máximo?

La tradición programática del movimiento obrero ha estructurado sus programas políticos en dos momentos vinculantes:

Un programa mínimo, que sistematiza las reivindicaciones espontáneas y mínimas en conquistas parciales que permitan un desarrollo de la organicidad necesaria (condiciones subjetivas) y medidas económicas que establezcan una hegemonía productiva para llevar a cabo una revolución política. Estas reivindicaciones componen un conjunto de principios y medidas que pueden ser plenamente compatibles con el capitalismo y no rebasan su marco posible de acción.

Un programa máximo presupone la revolución socialista, siendo un proceso que se estructura a partir de la conquista del poder político por parte de la clase trabajadora, con el objetivo de utilizar el aparato estatal para ejecutar reivindicaciones que superen definitivamente el modo de producción capitalista a través de la centralización, la socialización de los grandes capitales y la extinción progresiva de la propiedad privada a gran escala.

El vínculo entre el programa mínimo y el programa máximo es de naturaleza estratégica y preparatoria. En ese sentido, todo revolucionario debe ser, como mínimo, reformista, puesto que la distinción entre reforma y revolución (o entre programa mínimo y programa máximo) no constituye una disyuntiva antagónica, sino una diferencia de grado y alcance.

Bajo esta lógica, se es reformista al dar batallas en el plano local e inmediato, pero se es revolucionario al inscribir dichas luchas dentro de un horizonte de transformación global y universal. El vínculo entre las reformas (que atienden a las necesidades urgentes) y la revolución (el programa máximo) se establece a través de una gradación de radicalidad histórica, donde las conquistas parciales sirven para mejorar las condiciones de vida mientras se construye la hegemonía productiva necesaria para superar el modo de producción capitalista. De este modo, la iniciativa revolucionaria se desarrolla necesariamente dentro y en contra del Estado de Derecho vigente, utilizando las reformas no como un fin en sí mismas, sino como herramientas de una larga marcha orientada a la extinción definitiva de toda dominación de clase

¿Qué es este programa?

Este programa es fruto de nuestro análisis e investigación enmarcada en las jornadas de la Escuela Nueva Chispa, la diferencia fundamental es que no se plantea (y sería absurdo hacerlo debido a la magnitud de la organización) la organización de la acción política de la clase trabajadora como conjunto (eso sólo podría hacerlo un partido de esta), sino la organización consciente del Movimiento Estudiantil para superar el sistema de educación chileno. En síntesis, mientras que el programa de la clase trabajadora se define como una síntesis intelectual de la comprensión de las potencias concretas de la clase, abarcando la totalidad de la lucha de clases y el desarrollo de las fuerzas productivas, este programa se limita a las reivindicaciones concretas de lo que puede hacer el Movimiento Estudiantil.

No obstante estas reivindicaciones inmediatas (programa mínimo) tienen una perspectiva general de horizonte socialista (programa máximo) y las reivindicaciones del primero se encuentra conectado con el segundo al enmarcarse dentro de un proceso general de desarrollar las fuerzas productivas nacionales, disolver la división social del trabajo, nacionalizar las riquezas naturales, etc., tomando a su “fracción” de la clase trabajadora como su sujeto político (los estudiantes en proceso de formación como trabajadores profesionales en potencia) buscando superar la educación superior chilena y propiciando la educación se transforme en un actor fundamental para producir un «trabajador universal» y captar aptitudes científicas y tecnológicas vinculadas a un plan de desarrollo nacional.

Un par de aclaraciones más (aka «DISCLAIMER»)

Para finalizar, un paso concreto efectivo vale más que mil programas, pero sin un programa, la acción es ciega y por lo tanto, condenada a la derrota.

Este programa es por ahora fruto exclusivo de las tres jornadas realizadas en la serie de formaciones de 2025. Por lo tanto, se reducen lamentablemente a las aristas de financiamiento, superación de la competencia y fragmentación institucional, universalización de la clase trabajadora y en general, la superación económica de la educación superior neoliberal, sin poder tocar aún problemas importantísimos y de primer orden como las medidas políticas feministas, las relacionadas al antiimperialismo, planificación económica, medioambiente, salud mental, currículos educativos, entre otras. Es por tanto, un programa fundamentalmente incompleto y en desarrollo. Además es muy probable que con la reaparición de ciertas discusiones que quedaron «guardadas» en el baúl histórico del movimiento estudiantil, sea necesario reformular, rectificar y profundizar este programa.

Del mismo modo, este documento no sigue deliberadamente la estructura tradicional de muchos programas estudiantiles, donde cada medida va precedida por extensos balances diagnósticos y explicaciones detalladas sobre sus objetivos específicos. Esto responde tanto a la necesidad de no saturar innecesariamente el texto como al hecho de que buena parte de esas discusiones ya fueron desarrolladas en profundidad en los documentos y materiales de las tres jornadas de formación. Esperamos redactarlo de esa manera una vez profundicemos el programa.

Programa Mínimo

Eje Estatal

1) Estrategia Nacional de Desarrollo para la Educación Superior

Unificar y centralizar los objetivos generales de la educación superior mediante una Estrategia Nacional de Desarrollo, construida desde el Estado en articulación con las instituciones, comunidades educativas y territorios. Esta estrategia deberá orientar la formación de profesionales y trabajadores calificados, así como el perfil de las instituciones, en función del desarrollo nacional y las necesidades sociales regionales.

2) Las riquezas del país como palancas para superar el autofinanciamiento universitario

Elevar sustantivamente la inversión estatal en educación mediante la centralización parcial de la rentas mineras y silvoagropecuarias para sustituir el monto de ingreso que las IES toman para autofinanciarse.

3) Fin del CAE y a la subvención a la demanda, subvención a la oferta y régimen de gratuidad

Poner fin al CAE y al modelo de financiamiento basado en la subvención a la demanda. Establecer un sistema de financiamiento basal, directo y estable a las instituciones de educación superior que permita establecer un régimen de gratuidad de masas.

4) Fiscalización y transparencia de instituciones privadas que reciben recursos públicos

Mayor transparencia tributaria, financiera y administrativa en toda institución privada de educación superior que reciba o haya recibido financiamiento estatal.

5) Secularización sobre instituciones que reciban aportes estatales

Las Instituciones de Educación Superior que reciban financiamiento estatal de cualquier tipo no podrán utilizar criterios religiosos escudándose bajo el marco de la «libertad de enseñanza» para limitar u oponerse indirectamente derechos democráticos, políticas de educación no sexista, Educación Sexual Integral, derechos sexuales y reproductivos o medidas contra la opresión de género, ni para influir sobre las decisiones de la comunidad universitaria a través del designio indirecto de Autoridades Superiores.

El financiamiento público no debe servir para sostener mecanismos de control ideológico confesional sobre estudiantes y trabajadores de la educación. Y este carácter debe ser reducido a la formalidad.

6) Red nacional de educación técnica pública

Edificar y conformar un complejo coordinada de educación técnica pública, articulada con las universidades del Estado y las necesidades sociales y productivas del país y de cada región.

7) Coordinación institucional del sistema estatal de educación superior

Avanzar en medidas parciales de coordinación y centralización para formar un complejo de instituciones estatales de educación superior, con el fin de superar a la interna de esa red, la competitividad, la fragmentación actual y construir un sistema estatal integrado.

Eje política científica e industrial

1) Financiamiento basal y estable para la investigación

Asegurar financiamiento basal y estable a la investigación académica, con mecanismos transparentes de asignación de recursos orientados a la Estrategia Nacional de Desarrollo y al fortalecimiento de la industria local.

2) Aumento inmediato de la inversión pública en investigación a porcentaje del PIB

El Estado debe aumentar progresivamente el porcentaje del PIB destinado a la Investigación y Desarrollo, realizando un traspaso efectivo y paulatino desde los fondos fiscales dedicados a las Fuerzas Armadas. Se debe barrer con los resabios de la Ley Reservada del Cobre que obligaba hasta 2019 a entregar el 10% de las utilidades de CODELCO a las Fuerzas Armadas. Aunque dicha legislación fue derogada, el gasto militar mantiene mecanismos de financiamiento plurianual y fondos estratégicos especiales que continúan absorbiendo importantes recursos fiscales. Se debe impulsar desde las bases un plan nacional de inversión científica que permita elevar el actual gasto en I+D desde aproximadamente un 0,37% del PIB a un 1% en una primera etapa, avanzando posteriormente hacia un 3%, con el objetivo de desarrollar las fuerzas productivas y las capacidades científicas, tecnológicas e industriales del país en áreas estratégicas definidas democráticamente en la Estrategia Nacional de Desarrollo.

3) Prioridades estratégicas de desarrollo nacional y regional

Definir prioridades estratégicas de desarrollo nacional y regional que orienten la investigación y la innovación hacia las necesidades regionales y nacionales.

4) Vinculación entre docencia, investigación y desarrollo

Vincular la docencia y la investigación con objetivos de desarrollo de mediano y largo plazo.

5) Fin al fomentismo académico y financiamiento directo

Poner fin a las medidas de fomentismo académico que promueven la sobreproducción de artículos, regulando el financiamiento estatal para publicar y redirigiendo los recursos concursables hacia el financiamiento directo para la investigación.

6) Superación de la concursabilidad científica

Avanzar hacia el fin de la concursabilidad científica de proyectos, garantizando continuidad a las investigaciones en las que el Estado ya haya desembolsado recursos para infraestructura a partir de la mayor captura de rentas mineras y silvioagropecuarias.

Eje IES

1) Democratización de la acreditación, nombramientos y evaluación

Reforma del sistema de acreditación, nombramientos y evaluación de desempeño, garantizando transparencia y participación triestamental.

2) Regulación democrática de la admisión y planificación

Regular y planificar democráticamente la admisión y la planificación estudiantil mediante cuerpos triestamentales, en función de las necesidades institucionales, regionales y nacionales.

3) Gestión presupuestaria triestamental

Avanzar hacia una gestión presupuestaria democrática mediante mecanismos triestamentales de decisión vinculante, profundizando la centralización financiera en una caja única administrada desde las casas centrales y poniendo fin, en las universidades estatales que aún no lo implementen plenamente, a la autonomización presupuestaria de las facultades —especialmente en la gestión de proyectos y la distribución del overhead—, con el fin de orientar los recursos según criterios colectivos de planificación y necesidades comunes de la comunidad universitaria.

4) Red Sindical y Académica por institución

Conformar una red sindical y académica por institución educativa, orientada a empujar avances concretos en sus reivindicaciones y defenderse ante cierres, crisis o recortes, con proyección paulatina a nivel ramal.

5) Universidades abiertas y con acceso irrestricto

Recuperar el carácter público de la universidad implica que cualquier ciudadano pueda hacer uso público de sus extensiones. Es urgente revertir los retrocesos en el carácter abierto de las universidades, defendiendo el acceso físico amplio y no excluyente a la educación superior, eliminando torniquetes y limitantes de acceso y trabajar en más actividades vinculantes con la sociedad civil.

6) Fin al subcontrato e internalización de trabajadores

Poner fin al subcontrato y a la presencia de empresas externas en funciones permanentes, propiciando recursos estatales para fortalecer los cuerpos funcionarios e iniciar la internalización de trabajadores y trabajadoras.

Eje Estudiantil

1) Becas integrales para la permanencia estudiantil

Establecer becas integrales y mecanismos de mantención para palear la deserción estudiantil, con especial foco en quienes se ven obligados a estudiar y trabajar.

2) Aplicación efectiva del 50/50 de horas lectivas y no lectivas

Garantizar la plena aplicación de una distribución equilibrada entre horas lectivas y no lectivas, considerando tanto el tiempo en clases como el trabajo fuera de ellas.

3) Universalización de las carreras científicas

Profundizar las medidas que promuevan el ingreso, permanencia, desarrollo y proyección laboral de mujeres y disidencias en áreas de formación históricamente masculinizadas.

4) Aplicación y revisión triestamental de protocolos de género

Profundizar el alcance y exigir la aplicación efectiva de los protocolos de violencia de género, abriendo mesas de trabajo triestamentales por facultad para su revisión semestral.

Eje Democracia Universitaria:

1) Gobierno triestamental en todas las IES

Conquistar una democracia universitaria efectiva mediante gobiernos triestamentales en todas las Instituciones de Educación Superior, con paridad máxima de 50% por estamento, elección democrática de autoridades y participación vinculante de los tres estamentos en la aprobación y monitoreo de proyectos institucionales.

2) Recuperar las asambleas estudiantiles independientes

Restaurar las asambleas estudiantiles independientes como espacios centrales de deliberación política del estudiantado.

3) Estructuras de decisión desde las bases

Conformar estructuras de decisión efectiva desde las bases, como células, comisiones y mesas territoriales, que permitan impulsar iniciativas de manera paralela.

4) Fortalecimiento de la CONFECH con representación de los CFT e IP

Reforzar la CONFECH y ampliar la representación estudiantil a Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales, avanzando hacia una coordinación nacional más amplia del movimiento estudiantil.

Eje Empleo académico y no-académico:

1) Defensa de condiciones laborales y académicas

Defender condiciones laborales y académicas dignas mediante la reducción progresiva de la externalización de funciones, avanzando hacia la internalización de labores permanentes en las instituciones del Estado, con el objetivo de poner fin al subcontrato, los honorarios permanentes y el subempleo académico.

2) Evaluaciones docentes colaborativas y vinculantes

Implementar evaluaciones docentes colaborativas y vinculantes, con seguimiento efectivo de resultados y aplicación de medidas correctivas cuando sea necesario.

3) Contralorías triestamentales autónomas a las autoridades superiores

Erradicar el abuso de poder político por parte de autoridades superiores y rectorías en materias de sumarios y sanciones, mediante la instauración de contralorías triestamentales autónomas con facultades fiscalizadoras y sancionatorias.

4) Transparencia salarial de Autoridades Superiores

Garantizar transparencia absoluta y accesible sobre la designación y composición de los sueldos de las autoridades superiores, mediante un formato único definido por el Estado y una reforma a los límites actuales de la autonomía económica universitaria establecidos en la Ley sobre Universidades Estatales.

5) Descentralización del poder interno y articulación triestamental

Terminar con las camarillas y fortalecer la articulación triestamental, descentralizando las atribuciones autoritarias heredadas de la dictadura que permiten emitir, modificar o deshacer normas internas sin control democrático efectivo.

6) Regulación estatal de remuneraciones directivas

Eliminar la Asignación Universitaria Complementaria en los sueldos de las autoridades superiores, estableciendo que la remuneración directiva forme parte de un sueldo legal regulado por el Estado, mediante una reforma a la autonomía económica universitaria establecida en la Ley sobre Universidades Estatales.

7) Fin a la polifuncionalidad de Autoridades Superiores

Poner fin a la polifuncionalidad de las autoridades superiores, estableciendo que el ejercicio de cargos directivos sea incompatible con labores paralelas de docencia e investigación.

Eje Educación primaria y secundaria

1) Fin a la subvención a la demanda y financiamiento basal para liceos

Poner fin a la subvención a la demanda (sistema voucher) en la educación secundaria, avanzando hacia un sistema de financiamiento basal y directo para los liceos, mediante una mayor captura estatal de rentas estratégicas como la minera y silvoagropecuaria.

2) Fin al SIMCE y al subsidio por asistencia

Terminar con el SIMCE y el subsidio por asistencia, distribuyendo los recursos según matrícula, proyectos educativos e innovación pedagógica, con el objetivo de frenar la reproducción de desigualdades de clase dentro del sistema escolar.

3) Educación laica, no sexista y con ESI obligatoria

Garantizar educación laica, no sexista y con Educación Sexual Integral obligatoria en todo establecimiento público o privado que reciba financiamiento estatal, mediante una reforma a los criterios de “libertad de enseñanza” establecidos en la Ley General de Educación.

4) Nuevo sistema de admisión a la educación superior

Sustituir la PAES por un mecanismo de admisión centralizado, orientado por la vocación, los perfiles individuales y las necesidades de la Estrategia Nacional de Desarrollo, ampliando las medidas de admisión preferencial para hijos e hijas de trabajadores no calificados y estudiantes rurales.

5) Finalización de la desmunicipalización y construcción de un sistema nacional de educación pública

Concluir el proceso de desmunicipalización iniciado con los SLEP mediante la construcción de un sistema nacional de educación pública, articulado bajo conducción estatal centralizada y con capacidad efectiva de intervención económica, administrativa y pedagógica sobre los establecimientos, priorizando el financiamiento de la educación pública por sobre el subsidio a privados.

6) Fin a los sostenedores

Poner fin a la figura de los sostenedores en la educación secundaria, avanzando hacia una dependencia directa de los establecimientos respecto del Estado, por medio del MINEDUC.

7) Reducción de la sobrecarga administrativa docente

Reducir el trabajo administrativo de docentes y equipos de inclusión escolar, asegurando la aplicación efectiva de la Ley sobre cuidados y conciliación familiar para trabajadoras y trabajadores de la educación.

8) Plan nacional de reconstrucción de infraestructura escolar

Impulsar un plan nacional de reconstrucción y mejoramiento de la infraestructura pública de liceos, escuelas y colegios.

9) Fin a sanciones arbitrarias contra docentes

Poner fin a sumarios, evaluaciones y castigos arbitrarios contra docentes por situaciones que no son resultado directo de su responsabilidad.

10) Sistema Integral de Convivencia Escolar

Crear en todos los establecimientos un Sistema Integral de Convivencia Escolar con financiamiento basal obligatorio, equipos psicosociales permanentes y reducción efectiva de la sobrecarga docente, orientado a prevenir la violencia mediante intervención pedagógica, apoyo comunitario y participación de docentes, estudiantes y familias.

11) Fin al populismo punitivista en los liceos

Revertir las medidas de control, vigilancia y estigmatización que vulneran los derechos de niños, niñas y adolescentes, como la instalación de detectores de metales u otros dispositivos punitivos en establecimientos escolares.

12) Financiamiento para aplicar avances conquistados por el movimiento docente

Garantizar financiamiento, personal y recursos suficientes para aplicar efectivamente los avances jurídicos conquistados por el movimiento docente.

13) Reconocimiento de la Educación Diferencial

Reconocer, dignificar y pagar adecuadamente la mención de Educación Diferencial, incorporándola al Directorio Nacional.

14) Mejora salarial y feminización de cargos directivos en educación básica

Elevar los salarios en la educación básica, reconociendo la histórica feminización de la pedagogía y enfrentando las brechas sexo-genéricas. Junto con ello, avanzar en la feminización de los cargos directivos, hoy marcados por una predominancia masculina pese a la alta presencia de mujeres en el sector.

15) Superación de brechas de género en las trayectorias educacionales y laborales

Fomentar currículos escolares que transformen las brechas de sexo-género en las expectativas, referentes y trayectorias educacionales, especialmente en matemáticas y ciencias, reconstruyendo desde la infancia los horizontes formativos y las posibilidades de desarrollo para las niñas. Asimismo, prohibir prácticas, asignaturas o mecanismos pedagógicos que reproduzcan roles tradicionales de género y limiten diferenciadamente las proyecciones educativas de niños y niñas, como la educación sexista aún presente en establecimientos educacionales confesionales.

Programa Máximo

1) Unidad entre educación, producción y desarrollo nacional

Unidad entre la producción, el desarrollo de las fuerzas productivas y el objeto de la educación nacional. Esto implica la centralización de la mayor parte del sistema educativo en el Estado, la conformación de una Universidad Estatal Nacional y la planificación de objetivos de mediano y largo plazo para las tareas formativas generales y la producción científica especializada. El Estado deberá concentrar la mayor parte de la innovación tecnológica y científica a través de la  Universidad Estatal. Orientando, a la vez, la formación general, técnica y profesional a las necesidades de la clase trabajadora, del desarrollo nacional y de las prioridades sociales del país.

2) Superación del mercado educativo de masas

En la medida en que el Estado Obrero concentre la mayoría de las instituciones educativas, el mercado educativo se liquidará a través de su desfinanciamiento y asfixia paulatina con la imposibilidad de recibir financiamiento internacional, y su eventual expropiación a bajo costo para el Estado Obrero.

3) Nueva estructura de democracia universitaria a través del gobierno obrero

Las comunidades educativas, las organizaciones de trabajadores y la comunidad organizada deberán construir una nueva institucionalidad de cogobierno educativo, integrada a la planificación nacional y a las necesidades sociales, científicas y productivas del país.

Las Instituciones de Educación Superior dejarán de funcionar como corporaciones autónomas separadas del pueblo trabajador y pasarán a formar parte de un sistema nacional unificado bajo dirección democrática de estudiantes, trabajadores de la educación y organizaciones de la sociedad civil.

4) Sistema educativo de acceso gratuito, masivo e integrado a distintos espacios de la clase obrera 

El acceso a la educación y la tecnificación de la clase obrera debe superar la concepción unidimensional pensada exclusivamente en el desarrollo universitario o técnico-profesional formal. Esto quiere decir que la calificación y tecnificación de la clase obrera puede desarrollarse no solo a través de los cuerpos institucionales centrales, sino que también en formas específicas de acceso a la educación estatal. Desde los procesos que incorporen obreros en activo, hasta programas de tecnificación nacionales para ciertos segmentos de la población obrera sobrante (como por ejemplo la población penal).

5) Financiamiento basal directo y total a través de la renacionalización absoluta de los capitales asociados a la producción minera y silvoagropecuaria.

6) Superación definitiva del carácter confesional de la educación

La educación superior será reorganizada como un sistema único, científico, democrático y plenamente laico, eliminando toda subordinación institucional a doctrinas religiosas, jerarquías eclesiásticas o estructuras confesionales heredadas del régimen anterior. Las antiguas formalidades religiosas de las Instituciones de Educación Superior serán preservadas únicamente como registro histórico y patrimonial de una etapa pre-científica ya superada del desarrollo educativo.

Por otro lado, la libertad de culto y de conciencia de estudiantes, trabajadores y docentes será plenamente garantizada. El fin de la educación laica no es, necesariamente, que todos los y las estudiantes terminen por ser ateos, pero sí que comprendan el carácter privado o ‘civil’ de la religión.


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