[El presente documento es una versión en .html del Material de Estudio para la segunda jornada de la Escuela Estudiantil impulsada por la Nueva Chispa en 2025]
4. Discusión: ¿hacia dónde volcar los esfuerzos?
Nuestro trabajo hoy fue entregar algunos elementos avances que permitan contribuir a la conciencia de las determinaciones de la acción política pasada para avanzar en superar el reflujo político presente con conocimiento de causa.
El recorrido que hemos desplegado hasta acá nos empuja a preguntarnos por las potencialidades que porta la acción política estudiantil de los universitarios chilenos para superar el actual estado de cosas.
Los ciclos de movilización anteriores demostraron que era posible rebosar la institucionalidad para llevar adelante nuestras reivindicaciones. Pero su propio carácter fragmentario -expresión de una nueva clase trabajadora heterogénea- lo ha condenado a una ciclicidad entre la explosión movimientista y el reflujo programático.
Por lo tanto la acción política hoy no puede contar simplemente con el defensismo frente a la amenaza del ajuste, o con la espera de un nuevo estallido; la tarea central es avanzar en superar el movimientismo a través de la construcción de un programa estudiantil que se articule con un programa general de la clase obrera para superar el modo de producción capitalista, que articule a sus fragmentos y los proyecte a la disputa por el poder político.
Un programa no es un petitorio ni un conjunto de reformas electorales. Es la formulación consciente de un proyecto superador de sociedad que, partiendo de las necesidades inmediatas del movimiento estudiantil y la clase trabajadora, apunte contra las raíces estructurales de sus problemáticas y no se estanque en reaccionar a sus consecuencias. Estas reivindicaciones son arrancadas a la clase dominante a través de la imposición popular realizada desde los medios pacíficos y de la deliberación entre sus dirigencias, hasta la violencia política de masas, la obstrucción de la producción y la generación de pérdidas millonarias a las IES y al Estado.
Sostenemos que este es el único medio capaz de superar el movimientismo en tanto ese programa sea:
Capaz de estructurarse desde y para la clase trabajadora, con independencia de clase y por fuera del oficialismo.
Capaz de articular las particularidades estudiantiles con las generales a partir de las determinaciones generales de la forma nacional específica de acumulación de capital en Chile.
Capaz de elevar la conciencia política “antineoliberal” en conciencia de clase, que en lugar de buscar oponer un derecho social abstracto contra el mercado, pueda revelar que la educación es un campo más de la lucha de clases y que sea capaz de atentar contra las arterias de un sistema de educación superior que no es fruto de meros marcos jurídicos constitucionales, sino necesidades del capital.
Capaz de que sus medidas no se estancan en “avances” mínimos que esconden paradójicamente, necesidades del capital de regularse a sí mismo, sino que se trata de un programa que vincula las conquistas mínimas con las reivindicaciones máximas de una sociedad socialsita, con la perspectiva de construir el poder de la clase trabajadora al avanzar en su constitución como partido.
A partir del análisis de esta y de la anterior jornada, y retomando lo mejor de las tradiciones programáticas que siguen vigentes a día de hoy, pero yendo un paso más allá y enfocandola alternativamente, un programa mínimo y un programa máximo estudiantil debería incorporar directrices como las que pensamos aquí, tentativamente:
